Aun cuando en Centroamérica, al igual que en muchos países y regiones, las comunidades y las instituciones han desarrollado un planteamiento centrado en la gestión del riesgo de desastres, este no considera explícitamente la dimensión de género como un lineamiento imperativo. Si suceden desastres en sociedades regidas por relaciones
desiguales de poder de género, edad o clase social, sus efectos dependerán también de ellas y, por tanto, las personas los experimentarán y serán afectadas de diferentes maneras. Por ello, el enfoque de género se vuelve una propuesta política ya que plantea la equidad entre mujeres y hombres, en lo que se refiere al acceso y distribución justa de oportunidades, derechos, obligaciones y recursos, tomando en cuenta sus
diferencias.